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Gracias a un "Jack Sparrow" Existe la Coctelería Tiki

La coctelería tiki es una tendencia que empapó las barras de reconocidos restaurantes de la capital colombiana. Pero, para entender qué es, debemos empezar definiendo Tiki.

¿Qué es tiki?

Se le denomina Tiki a una cultura inspirada en las islas de la Polinesia. Surgió en Estados Unidos en los años 30 gracias a un joven “pirata”. Sí, un pirata cómo Jack Sparrow, solo que este pirata, en vez de robar, contrabandeaba ron surcando con su nave por los mares del Caribe y el Océano Pacífico.  Su negocio era próspero debido a la  ley seca que padecía USA entre 1920 y 1933 y él era de los pocos que abastecía los bares SpeakEasy del país.

 

Y así empieza la historia de los bares Tiki. En sus viajes ilegales, este pirata se enamoró de Hawái, Tahití, Bora Bora, Isla de Pascua, etc. El se llamaba Ernest Raymond Beaumont Gantt. El negocio fue bueno hasta que la ley seca terminó. Así que Ernest se radicó en McCadden Place, Hollywood (California) donde abrió su primer bar Don the Beachcomber, un lugar ambientado con artefactos que recolectó durante sus aventuras piratescas.

De pirata a Bar Tender

El bar adquirió fama rapidamente por su capacidad de transportar a los comensales fuera de la ciudad con música, colores e iluminación. Así que, el famoso Ernest, empezó a ser llamado “Don” por su bar. Don servía cocteles a base de ron, zumos de fruta fresca, especias y su toque secreto (jarabes preparados en casa). Además, físicamente eran extraordinariamente innovadores para la época gracias a sus “Tiki bowls” y “Tiki mugs”(recipientes de figuras polinesias).

Al que le va bien, lo replican

En ese entonces, no estaban instagram, Facebook o Youtube para viralizar una barra. Aún así Don lo logró por el voz a voz de los hombres que visitaban su negocio en horario “after office”. Pero cómo en todo negocio, a quien le va bien, lo replican. Y el talento de Don no fue la excepción. Muchos de sus trabajadores salieron a la competencia copiando sus fórmulas.

 

Aún así, jamás serían iguales. Don a diario las mejoraba. Según él, sus recetas eran seres vivos que crecían y evolucionaban. Así que lo que sea que robarán, jamás sería lo que el hacía. Eso sí, al primer robo, empezó a ser más cauto con su recetario y laboratorio.

La victoria de Victor.

Poco después llegó Victor a su vida. Un familiar adinerado y fascinado por el producto y concepto de Don the Beachomber. Victor le propuso ampliar el negocio en franquicias, pues según él, todo Estados Unidos merecía conocerlo. Sin embargo, Don respondió “para mí el dinero es lo de menos, para mí lo importante es que cuando nuestro cliente venga y pruebe nuestros cócteles sienta que está en una playa paradisíaca, en una cadena de bares esa esencia se perdería” luego de dos palmadas en su espalda.

​Victor por su parte no se rindió. Aprendió mucho de Don, para luego viajar al Caribe y probar sabores originales. Entre ellos el famoso Daikirí en Cuba. A su regreso fundó Trader Vic’s. El bar que dió a concoer a nivel mundial la coctelería TIKI.

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